No es fácil asimilarlo, pero lo más importante es aprender a aceptarnos por lo que somos y tal como somos... A mi me costó lo suyo y por fin ahora me puedo mirar al espejo y quererme.
Durante años, muchos años he tenido miles de complejos. Al principio era algo normal, como todas me veía demasiado rellenita...
Pero con el pasar del tiempo, cada vez que me miraba al espejo, lo único que encontraba era algún nuevo defecto.
Odiaba mi nariz de patata, mi cara de pan de kilo, mis muslos que me parecían auténticos jamones, mi trasero enorme, mi 40 de pies digno de una modelo de 1,85 y yo solo soy una enana de 1,65... No soportaba mis pecas y para colmo con casi 30 años tenía más granos que cuando tenia 15!
Llegó el día que me resultaba imposible encontrar algo bueno en el reflejo del espejo. De hecho empecé a evitarlo, intentaba pasar delante del espejo sin mirar para no ver el monstruo en el que me había convertido.
Hubo una época, en la que vivía atemorizada de poder perder a mi pareja. Me sentía tan poca cosa para él, que me esperaba que de un momento a otro me sustituyera por otra chica. Lo peor... cada día estaba más gorda.
¿Cómo un chico como él, podría seguir al lado de una chica como yo?
Solo después de horas de sesión con la psicóloga, encontré el valor de mirar al espejo y buscar algo bueno en mi. Me costó muchísimo...
Recuerdo que un día pasé bastante rato delante del espejo del baño y por fin encontré algo que me gustaba de mi: mi pelo.
Puede parecer una tontería pero para mi fue un gran paso y el comienzo de un cambio.
Lo siguiente fueron los ojos, no tiene un color especial ni nada de eso, pero son grandes y una forma bonita...
Mi boca está bien definida, aunque sea gracias a una pequeña cicatriz..
El lunar al lado de mi boca, me pareció interesante...
Mi trasero... es respingón.
Hasta mis pecas me dan un aire fresco...
Me di cuenta que no era ese monstruo que yo veía, que soy una chica con sus cosas buenas y otras no tan buenas... No seré la más guapa del mundo, ni tampoco la más fea... Pero lo importante es que soy yo. Yo, ni más ni menos que nadie, sencillamente yo.



No hay comentarios:
Publicar un comentario