Sentirse solos entre tanta gente es una sensación que seguramente habéis tenido alguna vez...
Yo me sentí muy sola durante bastante tiempo.
Cuanto más tiempo pasaba en el baño, más me aislaba del mundo a mi alrededor. Nunca estuve realmente sola, siempre he tenido mi familia y mi novio preocupados por mi, aún así me sentía sola...
Estava convencida que nadie podría entender por lo que estaba pasando. Me sentía una cobarde, incapaz de afrontar mis problemas y mis inseguridades, sin el coraje de hablar, encontrando consuelo únicamente en la comida.
¿Cómo podría asustar a mi seres queridos contandoles lo que me ocurría?
Cuando alguno de ellos se preocupaba por mi y me preguntaba que me ocurría, siempre encontraba una excusa plausible para explicar esos vómitos. Comí demasiado, algo me sentó mal, no me encuentro bien... Hasta llegué a decir que no sabía que me pasaba y lo consultaría con un medico.
¿Cómo decir: estoy gorda y acabo de pegarme un atracón si que tenía que sacarlo todo?
Dejé las amistades a un lado. Mis amigas son todas chicas alegres con otros tipos de problemas y seguramente si les cuento lo que me pasa cambiaran opinión sobre mi, me verán como a una niñata y las perderé... Eso creía que pensarían.
Sin quererlo fui alejandome de todos.
No creo que la soledad sea un mal sitio donde estar un tiempo, pero seguro que no es bueno quedarse...
La bulimia me encerró en mi misma, en mi mundo y era incapaz de salir de esa triste soledad...
Gracias al tratamiento medico y psicológico, a las personas que han seguido a mi lado dandome su apoyo incondicional conseguí darme cuenta que no estaba sola.
Es un proceso complicado, pero llega el momento en el que abres los ojos y ves esas personas a tu lado. Ellas creen en ti, te quieren, intentan entenderte y apoyarte.
Ahora se que no estoy sola, que como yo hay muchas personas capaces de entenderme porque han padecido o padecen algún trastorno que les impide disfrutar de la vida. Seguramente no hace falta irse muy lejos para encontrar alguien que pueda decirte: " te entiendo, yo también pasé por lo mismo"
Cuando tuve el valor de contar a algunos de mis amigos más cercanos que sufría de trastornos alimentarios, nadie me juzgó, me apoyaron e incluso descubrí que entre ellos también había alguno que había pasado por la misma situación.
Al día de hoy, son pocas las personas que saben mi problema pero cada vez me encuentro con más fuerzas como para hablar de ello. Bueno, ahora quien lea mi blog también lo sabrá!
Si estas pasando por un problema similar, si te sientes solo, abre los ojos seguro que no lo estas. Y si aún no tienes las fuerzas para hablar de ello con los que te rodean, hazlo con un extraño... ¡a veces resulta más fácil!
Si que... si quieres, aquí me tienes ;-)










+21:29+%232.jpg)